La Quinta Disminuida

Tag: Coleman Hawkins

Jazz al ritmo de los Cronopios

por a las ago.29, 2011, en La Quinta en la Radio, Literatura, Músicos

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El Cronopio Mayor era amante del jazz, y éste era parte integrante de su escritura. En la lectura de la mayoría de sus cuentos y novelas se puede sentir una especie de elasticidad retardada, ya que para Cortazar si algo no tenía swing “no servía para nada y había que tirarlo y empezar de nuevo”. Thelonious Monk, Louis Armstrong, Clifford Brown y otros fueron inspiración para sus relatos. En Rayuela, la forma de ver el mundo de Oliveira, sus pensamientos e imaginaciones, parecen  tener cierto sentido para él, solamente si están amalgamados con los acordes de un piano, las melodías de un saxo, el fraseo vocal o la improvisación de una trompeta.

Sin embargo, es en “El Perseguidor” donde la presencia del jazz empapa absolutamente el tono del texto imponiéndose en la historia misma. El atormentado genio del jazz, bajo el nombre de Johnny Carter, abrumado por las drogas, y cuestionador absoluto del tempus es enaltecido hasta las cumbres por su biógrafo, admirador y amigo el Cronopio Mayor esta vez bajo el nombre de Bruno.

Johnny Carter es una de las mejores creaciones de Cortázar donde la esencia del jazz lo inunda hasta la médula, poniendo en la boca de Johnny en momentos de borrachera, drogadicción o abatimiento, frases pronunciadas con inocencia o melancolía y que incendian en varios compases el ritmo de la historia:

“Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó. ¿Ves mi valija, Bruno? Caben dos trajes, y dos pares de zapatos. Bueno, ahora imagínate que la vacías y después vas a poner de nuevo los dos trajes y los dos pares de zapatos, y entonces te das cuenta de que solamente caben un traje y un par de zapatos. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es cuando te das cuenta de que puedes meter una tienda entera en la valija, cientos y cientos de trajes, como yo meto la música en el tiempo cuando estoy tocando, a veces. La música y lo que pienso cuando viajo en el metro”. En el jazz, el tiempo tiene una relevancia única, de ahí la imposibilidad de explicar con palabras lo que tiene o no tiene swing.

En el último jueves de agosto, la quinta disminuida quiere dedicar la sesión a algunos Cronopios, recordando un 26 de agosto de 1914 y un 29 de agosto de 1920 .

  1. When it’s sleepy time down South – Louis Armstrong
  2. Do You Know What It Means To Miss New Orleans – Louis Armstrong
  3. Black And Blue – Louis Armstrong
  4. Pannonica – Thelonious Monk
  5. Loverman – Thelonious Monk
  6. Blues Five Spot – Thelonious Monk
  7. Brownie Eyes – Clifford Brown
  8. Conception – Miles Davis
  9. Round Midnight – Miles Davis
  10. In A Blue Summer Garden – Duke Ellington
  11. Your Dirty Dog – Duke Ellington/Coleman Hawkins
  12. St. Louis Blues – Bessie Smith
  13. Baby Doll – Bessie Smith
  14. Loverman – Charlie Parker
  15. Cheryl – Charlie Parker
  16. The Song Is You – Charlie Parker
  17. Cosmic Rays – Charlie Parker
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Jazzeando en agosto con Julio

por a las ago.14, 2011, en La Quinta en la Radio, Músicos, Personajes del Jazz

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…y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombre porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera. (Julio Cortazar, Rayuela Capítulo 17)

I´m Coming Virginia – Frank Trumbauer
Jazz me Blues – Bix Beiderbecke
Four O’Clock Drag – Kansas City Six
Save it Pretty Mama – Lionel Hampton
Good Bait – Dizzy Gillespie
Baby Doll – Bessie Smith
Don’t you play me Cheap – Louis Armstrong
See See Rider – Big Bill Broonzzy
Junker’s Blues – Champion Jack Dupree
Get Back – Big Bill Broonzzy
Hot and Bottered – Duke Ellington
I don’t mean a thing – Duke Ellington
I aint’t got nobody – Earl Hines
Mamie’s Blues – Jelly Roll Morton
Stack O’Lee Blues – Warnings Pennsylvanians
Oscar’s Blues – Oscar Peterson
Body and Soul – Coleman Hawkins
Empty Bed Blues – Bessie Smith
Round Midnight – Thelonious Monk

Una música bastante primitiva para alcanzar universalidad y bastante buena para hacer su propia historia, con cismas, renuncias y herejías, su charleston, su black bottom, su shimmy, su foxtrot, su stomp, sus blues, para admitir las clasificaciones y las etiquetas, el estilo esto y aquello, el swing, el bebop, el cool, ir y volver del romanticismo y el clasicismo, hot y jazz cerebral, una música-hombre, una música con historia a diferencia de la estúpida música animal de baile, la polka, el vals, la zamba, una música que permitía reconocerse y estimarse en Copenhague como en Mendoza o en Ciudad del Cabo, que acercaba a los adolescentes con sus discos bajo el brazo, que les daba nombres y melodías como cifras para reconocerse y adentrarse y sentirse menos solos rodeados de jefes de oficina, familias y amores infinitamente amargos, una música que permitía todas las imaginaciones y los gustos, la colección de afónicos 78 con Freddie Keppard o Bunk Johnson, la exclusividad reaccionaria del Dixieland, la especialización académica en Bix Beiderbecke o el salto a la gran aventura de Thelonious Monk, Horace Silver o Thad Jones, la cursilería de Erroll Garner o Art Tatum, los arrepentimientos y las abjuraciones, la predilección por los pequeños conjuntos, las misteriosas grabaciones con seudónimos y denominaciones impuestas por marcas de discos o caprichos del momento, y toda esa francmasonería de sábado por la noche en la pieza del estudiante o en el sótano de la peña, con muchachas que prefieren bailar mientras escuchan Star Dust o When your man is going to put you down, y huelen despacio y dulcemente a perfume y a piel y a calor, se dejan besar cuando es tarde y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí mismas, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente, todo eso en una música que espanta a los cogotes de platea, a los que creen que nada es de verdad si no hay programas impresos y acomodadores, y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombre porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera.
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La Quinta Azul

por a las jul.01, 2011, en La Quinta en la Radio, Músicos

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Cuál es el instrumento predilecto en el jazz? Cuál es aquel instrumento que mejor puede expresar los sentimientos que afloran en una profunda improvisación? Estas preguntas pueden no tener una respuesta absoluta, ya que dependiendo cual sea la intencionalidad del intérprete, el instrumento ideal será aquel que le permita al músico no pensar y solamente sentir. Ese momento mágico que sucede cuando un instrumento musical se funde con uno mismo, convirtiéndose en una prolongación de nuestro cuerpo permitiendo expresar aquello imposible de expresar a través de las palabras.

En la entrada que titulé “Ébano y Marfil” escogí a veinte pianistas que considero fundamentales en la historia del jazz, los primeros diez son auténticos pilares en el desarrollo de este instrumento, todos ellos norteamericanos. Con el objetivo de mostrar que el piano en el jazz tiene grandes exponentes en otros países, los siguientes diez elegidos tenían su origen en otras culturas, pianistas italianos, franceses, cubanos, españoles y otros tantos completaban la lista.

El texto que iniciaba esa entrada, pertenece al libro “El Jazz, de Nueva Orleans a los años ochenta de Joachim E. Berendt que en uno de sus capítulos plantea:

“Al comenzar la historia del jazz con el ragtime y por ser éste en sus inicios un estilo de interpretación pianística, puede decirse que el jazz comienza con el piano. Por otro lado, las primeras bandas que recorrían las calles de Nueva Orleans no tenían piano, aunque sólo fuese por la imposibilidad de andar cargando con uno, pero ante todo porque el piano no permite la formación del sonido que a los antiguos “sopladores” hot les parecía imprescindible.”

El Dr. Krapp de la Sinfonía Azul, hizo un comentario en esa entrada que planteaba lo siguiente:

“A mí el jazz siempre me ha entrado a través del piano. Nunca he tenido esas querencias absolutistas por los que llamas “sopladores”. Es el instrumento por excelencia y el que configura mejor la personalidad de los músicos. Hay muchos saxofonistas que suenan o mejor dicho que intentan sonar como Charlie Parker o Coleman Hawkins pero cuantos pueden sonar como Monk, Ahmad Jamal, Cecil Taylor o incluso Bill Evans por mucho que haya una legión de pianistas a los que se les proclama sus herederos.

A lo que la quinta disminuida respondió:

“Sin lugar a dudas que el piano tiene un lugar supremo en el jazz, antes, ahora y siempre Doc. Pero también estoy convencido de que los instrumentos que son una prolongación de nuestro aparato fonador, permiten un nivel de expresividad inigualable, y… tú ya sabes Krapp, que de todos ellos me quedo con el saxo tenor. Me animo a hacerte una propuesta; tú eliges diez de tus temas preferidos en versión de piano y esos mismos temas yo los elijo en algún instrumento “soplador” y armo un programa con esos veinte temas. Aceptas? Espero tu lista.

Ese es el origen de la entrada de hoy, un mano a mano bordado junto a Krapp, que a pesar de los miles de kilómetros que separan a la quinta de la sinfonía, es posible gracias a que las distancias de hoy en día se pueden acortar con un simple “click” pero sobre todo, porque las pasiones no tienen límites ni fronteras.

  1. Flying Home -Art Tatum
  2. Flying Home – Sonny Stitt
  3. Little Girl Blue – Oscar Peterson
  4. Little Girl Blue – Chet Baker
  5. Lullaby Of Birdland – Ahmad Jamal
  6. Lullaby Of Birdland – Lester Young
  7. But Not For Me – Erroll Garner
  8. But Not For Me – Joe Henderson/Nat Adderley
  9. Viper’s Drag – Fats Waller
  10. Melancholy  Mood – Horace Silver
  11. Willow Weep For Me – Cannonball Adderley
  12. Peace Piece – Bill Evans
  13. Stella By Starlight – Miles Davis
  14. Misterioso – Thelonious Monk
  15. Drifting On A Reed – Coleman Hawkins
  16. G Minor Complex – Lenny Tristano
  17. I Can’t Believe That You’re In Love With me – Charlie Parker
  18. Echoes Of Spring – Willie “The Lion” Smith
  19. I Hear a Rhapsody – Lee Konitz y Michel Petrucciani
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Doscientas quintas

por a las jun.24, 2011, en La Quinta en la Radio, Músicos

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Un jueves 12 de julio de 2007 se emitía por primera vez La Quinta Disminuida a través del 103.3 de Radio Deseo. Muy nervioso, cauteloso e inseguro, le hablaba al micrófono sobre mi gran pasión, la música. El primer tema con el que inauguramos nuestras sesiones fue el clásico “Loverman” en la versión de Bird del 8 de agosto de 1951. En ese programa quería mostrar la amplitud del jazz, por esta razón continúe con el Pat Metheny Group, la Mahavishnu Orchestra, Billie Holiday, John Coltrane, Monk y otros. Al terminar ese primer programa, salí de la radio emocionado, pero también preocupado, ya que comencé a racionalizar que no le estaba hablando a un micrófono sino a la gente. Esa comunicación mágica que se produce cuando uno le habla a la gente a través de un micrófono sin saber si al otro lado, hay una, dos, tres o ninguna persona que te está escuchando. La segunda sesión del programa la dedique a Miles, en ese momento la Quinta tenía una duración de una hora, lo que hacía que el trabajo de selección de temas sea una tarea completamente dolorosa. Después de treinta programas no aguante más y le pedí al director de la franja musical, que necesitaba una hora adicional, ya que sentía una fuerte limitación al abordar el recorrido de algún músico, el desarrollo de algún estilo, las características de algún instrumento o cualquier otro tópico en solamente sesenta minutos. La solicitud fue aceptada y a partir de ese momento la quinta duplico su tiempo original, pasando a durar dos horas.

Luego apareció la necesidad de compartir pasiones con más gente, y ahí surgió la idea de un blog. A través de esta herramienta, la quinta abrió sus horizontes a los apasionados del jazz, más allá de las fronteras de la capital más cercana al cielo. Y así llegamos al 12 de mayo cuando emitimos el programa número doscientos, que hoy subo a la blogosfera. Un programa que trata de hacer un viaje por algunas de las sesiones a lo largo de estos casi cuatro años de vida. Un programa que surgió del mail de una oyente, en el que sugería una forma de encarar el programa aniversario de la segunda centena de programas.

Ahí va…que lo disfruten.     

  1. Time After Time – Chet Baker – La larga noche de Chet Baker
  2. My Song – Keith Jarrett – ECM Tocando el Cielo
  3. Three Ghouls – Chick Corea – El blues del otro lado del mundo
  4. Aguas de Marzo – Tom Jobim/Elis Regina – La Bossa Nova
  5. Marron Azul – Astor Piazzolla – Viaje a través de los sonidos Piazzollanos
  6. Something – Bireli Lagrene – The Beatles…siempre
  7. Nightfall – Charlie Haden – El Gigante del Jazz
  8. Little Peace in C for U – Michel Petrucciani/Stéphane Grapelli – Mike P.
  9. Round Midnight – Thelonious Monk – La Primera Quinta
  10. Are You Going With Me? – Pat Metheny – Dos caminos paralelos
  11. As A Flower Blossoms – Pat Metheny -
  12. Body And Soul – Coleman Hawkins – Rayuela
  13. Loverman – Charlie Parker – El Perseguidor
  14. 4:00 AM – Herbie Hancock – El major bajista del mundo
  15. I Loves You Porgy – Bill Evans – Aquel domingo 25 de junio
  16. Summertime – Ella Fitzgerald/Louis Armstrong – Un Hombre y una Mujer
  17. Blue In Green – Miles Davis – Kind Of Blue
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El Olimpo del Jazz

por a las feb.14, 2011, en La Quinta en la Radio, Músicos

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Los dioses de la Grecia antigua vivían en la cima del monte Olimpo, el pico más alto de toda Grecia. Más tarde, la morada fue concebida como ubicada en los cielos. Desde el Olimpo los dioses ejercían su vigilancia sobre el mundo, pero también amaban, luchaban o se dedicaban a entorpecer la vida de los mortales de acuerdo a su voluntad.

Destronado Cronos y vencidos los Titanes, Zeus pudo ejercer todo su poder instalado en el Olimpo. Poseidón, Hera, Demeter, Hestia, eran como él, hijos de Cronos y Rhea. Otros como Athenea, Apolo y Artemisa, eran sus hijos o nietos. Todos formaban una verdadera ciudad organizada en correspondencia con la organización política de las ciudades griegas.

Los dioses tenían cuerpos humanos, pero más grandes y fuertes, más hermosos y no les alcanzaba la vejez ni la muerte. Se alimentaban de ambrosía, y podían transformarse, cambiando de apariencia, a su voluntad. Como los hombres, pensaban y tenían ideas, amaban, odiaban; tenían envidia, celos y padecían dolores. No se caracterizaban por ser imparciales ni justos; sino que hacían objeto de su cólera a los mortales que los ofendían.

En esta sesión de La Quinta Disminuida hacemos un homenaje a los músicos incontestables del Olimpo del jazz. Con toda seguridad que muchos quedaron fuera, otros estaban a punto de entrar pero se insumieron en el inframundo jazzero y algunos definitivamente son “dioses menores”. Pero creo que existe un consenso general en que todos los escogidos para esta sesión merecen estar en el Olimpo, donde Bird es Chronos, Miles es Zeus, Billie es Gea y tal vez Mingus sea Poseidón.

Por otra parte, los temas elegí para que cada uno muestre su poder son standards del jazz, pero no “cualquier” standard, sino los veinte más conocidos y votados según el sitio jazzstandards.com

Los invito a que disfruten de este programa, para después conformar su propio Olimpo, mi elección fue la siguiente:

  1. Body and Soul – Billie Holiday/Ben Webster/Harry”Sweets” Edison/Barney Kessel
  2. All The Things You Are – Parker/Dizzy/Mingus/Powell/Roach
  3. Summertime – Art Blakey/Sonny Sttit/McCoy Tyner
  4. Round Midnight – Miles Davis/John Coltrane/Paul Chambers/Red Garland/Philly Joe Jones
  5. I Can’t Get Started – Michel Petrucciani/Stéphane Grapelli/Roy Haynes
  6. My Funny Valentine – Carmen McRae
  7. Loverman – Chet Baker
  8. What Is This Thing Called Love – Sarah Vaughan
  9. Yesterdays – Lennie Tristano
  10. Stella By Starlight – Stan Getz
  11. Autum Leaves – Bill Evans/Scott LaFaro/Paul Motian
  12. Stardust – Coleman Hawkins/Django Reinhardt
  13. Willow Weep For Me – Louis Armstrong/Oscar Peterson
  14. What’s New – Wes Montgomery/Wynton Kelly
  15. Honeysuckle Rose – Ella Fitzgerald/Count Basie/Quincy Jones
  16. Sweet Georgia Brown – Bud Powell/Ray Brown/Max Roach
  17. Caravan – Thelonious Monk/Oscar Pettiford/Kenny Clarke
  18. The Man I Love – Lester Young/Nat King Cole
  19. In A Sentimental Mood – Duke Ellington/John Coltrane
  20. St. Louis Blues – Art Tatum
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