La Quinta Disminuida

Tag: Oscar Peterson

Encadenamientos Jazzeros

por Nico a las Ago.27, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos

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Empezar con Louis Armstrong junto a Oscar Peterson, sabiendo que Nunca será el mismo con la esperanza de que Hay que creer en la primavera gracias a Bill Evans y Tony Bennett, es parte de una cadena musical que surgió en el programa correspondiente al 5 de agosto. Una cadena musical que nos puede llevar hasta donde la imaginación nos lo permita, un vínculo, un eslabón o una señal entre cada tema, es parte de un ejercicio musical que todo melómano alguna vez hizo. Al iniciar el tejido musical, ustedes no podrán imaginar que absolutamente todos los temas propuestos contenían una característica común, que podrán conocerla solamente al final del programa. Y para cerrar la sesión, una reflexión sobre las dos Bolivias.

  1. I’ll Never Be The Same – Louis Armstrong & Oscar Peterson
  2. You Must Believe In Spring – Bill Evans & Tony Bennett
  3. Solitude – Tony Bennett & Count Basie
  4. The Moon Is A Harsh Mistress – Pat Metheny & Charlie Haden
  5. Footprints – Pat Martino
  6. Ana Maria – Wayne Shorter
  7. Nevermind – Airto Moreira
  8. Ciranda – Nana Vasconcelos
  9. Berimbau – Baden Powell
  10. My Serenade – Angelo Debarre
  11. Bye Bye Blues – Dinah Washington
  12. Blue – Jack DeJohnette
  13. Oh Lady Be Good – Charlie Parker
  14. Oh, Lady Be Good – Lester Young & Count Basie
  15. Bolivia – Gato Barbieri
  16. Bolivia – Freddie Hubbard
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Muita calma pra pensar e ter tempo pra sonhar…

por Nico a las Jul.19, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos

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“Sé que voy a morir un día, pero también sé que la música sobrevivirá” dijo Antonio Carlos Jobim, poco antes de su muerte. El 8 de diciembre de 1994 un infarto fulminante terminaría con la vida del George Gershwin brasileño, una vida alumbrada por las verdades sencillas que acumuló a lo largo de su caminar.

Dedicó sus últimos años a luchar por la defensa de la naturaleza y la integridad de su país: “Destruir la naturaleza y oprimir a la mujer son una constante en la vida de los hombres. El país que me inspiró ya no existe, tenía paz, amor, chicas lindas y ahora, en cambio, se preocupa por tener la bomba atómica” El sofisticado autor de la compleja simplicidad de La Garota de Ipanema se convirtió en un filósofo profundo, sin perder sencillez. “La vida es buena, es el hombre el que acaba por complicarla”.

Sin duda, su música sobrevivió y lo hizo más allá de sus fronteras, convirtiéndose en una influencia fundamental para cualquier músico.

En la primera parte del programa homenajeamos al maestro a través de interpretaciones de sus composiciones a cargo de músicos vinculados al mundo del jazz; en la segunda parte continuamos con el legado de la música del Brasil, con composiciones de músicos de una generación posterior a la de Tom, como Milton, Caetano, Djavan y otros.

  1. Desafinado – Chick Corea/Eddie Gomez/Airto Moreira
  2. Triste – Joe Henderson
  3. No More Blues – Ron Carter
  4. Photograph – Ella Fitzgerald
  5. Double Rainbow – Sarah Vaughan
  6. The Girl From Ipanema – Nat King Cole
  7. How Insensitive – Tony Bennett
  8. Meditation – Joe Pass
  9. Wave – Joanne Brackeen
  10. One Note Samba – The Modern Jazz Quartet
  11. Quiet Nights of Quiet Stars – Oscar Peterson
  12. Outubro – Paul Desmond
  13. The Island – Billy Childs
  14. Upside Down – Cal Tjader & Carmen McRae
  15. Dom De Iludir – Stefano Bollani
  16. Flora – Joanne Brackeen
  17. Loro – Esperanza Spalding
  18. O Que Sera – Brad Mehldau
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La magia del Carnegie Hall

por Nico a las Jun.18, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos

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El jazz inicialmente ocupó los salones de baile, en los que las Big Bands invitaban a todos los asistentes a mover el cuerpo, posteriormente con la revolución del Bebop, los grupos se volvieron más pequeños y se ubicaron en locales en los cuales los asistentes además de prestar atención a las interpretaciones de los músicos, podían consumir un buen vino o fumarse un cigarrillo. En ese ambiente, la magia de la música se combinaba perfectamente, con los aromas del vino y con el humo del tabaco. El Village Vanguard, el Birdland, el Onix, el Three Deuces eran los templos sagrados del jazz, en los que todos los rincones estaban impregnados de música. Esa magia íntima, en la que uno además de temblar con cada improvisación es testigo del mensaje corporal de los músicos, de sus miradas muchas veces al vacio, otras veces a sus compañeros y por supuesto al público que queda solazado ante el más mínimo guiño. La recuperación de esos momentos a través de grabaciones históricas como aquella del domingo 25 de junio de 1961, nos permiten cerrar los ojos para imaginarnos esos momentos. Pero los músicos también tocaron -y tocan- en teatros y auditorios diseñados especialmente para que el sonido no se escape por la más mínima fisura,  y si hay uno que está considerado como el poseedor de la mejor acústica del planeta, ese es el Carnegie Hall,  que  por sí solo ya es un instrumento.

Es una de las edificaciones más grandes de Nueva York. Construido totalmente en piedra, inicialmente sin estructuras de acero. El exterior está hecho con ladrillos estilo romano de color ocre y con detalles en terracota. El salón de la entrada evita las exageraciones del barroco y está inspirado en la elegancia del estilo florentino. Andrew Carnegie fue el hombre que financió el edificio, que se comenzó a construir en 1890. Aunque el edificio estaba en uso desde abril de 1891, la inauguración oficial fue la noche del 5 de mayo, con un concierto conducido por Piotr Ilich Tchaikovsky.

Desde su creación, la mayoría de los grandes intérpretes de la música clásica han tocado en el Main Hall, sin embargo este espacio también se abrió a la música popular, y el jazz era una música muy popular a finales de los años veinte y durante los treinta, es entonces cuando un 16 de enero de 1938 la orquesta de Benny Goodman volteó la taquilla, y habitó una sala de conciertos en vez de un salón de baile, a pesar de ello, si bien todo el público permaneció sentado en sus butacas, no pudo evitar llevar el ritmo con el movimiento de los pies. A partir de entonces, los grandes nombres del jazz consagraron al Carnegie Hall con la música más democrática del mundo.

Las grabaciones que gobiernan las dos horas de jazz en nuestro programa dedicado al Carnegie Hall son las siguientes:

  1. Don’t Be That Way – Benny Goodman
  2. A Night In Tunisia – Dizzy Gillespie & Charlie Parker
  3. All Good Children Got Rhythm – Bud Powell Trio
  4. Long Island Sound – Stan Getz Quartet
  5. Ornithology – Charlie Parker
  6. Lester’s Blues – Oscar Peterson
  7. Don’t Explain – Billie Holiday
  8. Bye-ya – Thelonious Monk y John Coltrane
  9. Someday My Prince Will Come – Miles Davis
  10. O Barquinho – Roberto Menescal
  11. Three To Get Ready – Dave Brubeck
  12. I Loves You, Porgy – Nina Simone
  13. Corcovado – Joao Gilberto, Stan Getz, Astrud Gilberto
  14. Line For Lyons – Gerry Mulligan y Chet Baker
  15. Take Five – George Benson
  16. Crazy Rhythm – Stephanne Grappelli
  17. Turn Out The Stars – Herbie Hancock y John Mc Laughlin
  18. How Insensitive – Tom Jobim y Pat Metheny
  19. Now’s The Time -Hardgrove,Johnson,McLean,Henderson,Burrell,Hancock,Jones
  20. My Song – Keith Jarrett
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Grappelli á la carte

por Nico a las Jun.02, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos

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Stéphane Grappelli es una figura esencial del jazz que se generó en Europa para luego tender puentes hacia América. De larguísima carrera, vivió 89 años, de los cuales más de setenta dedicó a la música. Siendo niño, su padre le regaló un violín, con el cual se inició tocando en las calles de París. Si bien luego estudió otros instrumentos, su espíritu se fundió para siempre con el violín.

Las biografías que existen sobre él indican que fue un destacado estudiante en el Conservatorio de París, donde decidió estudiar piano y saxo para ampliar sus conceptos armónicos y tímbricos. Nacido a principios del siglo XX, su obra y su maduración musical evolucionaron a la par de los tiempos que vivió. Comenzó a trabajar profesionalmente desde muy joven, como pianista que acompañaba películas del cine mudo, lo que le permitió convertir las imágenes en sonidos que luego llevaría a un mundo lleno de imágenes… el jazz.

En 1934 conoció al hombre que cambiaria completamente el rumbo de su vida, el gitano  Django Reinhardt, con quien fundó el quinteto “Hot Club de France”, grupo que se formó como un verdadero rito a las cuerdas. Tres guitarras, un violín y un contrabajo era una composición nunca vista hasta entonces en un quinteto jazzero. Este rito a las cuerdas daría mucho de qué hablar, con un estilo fresco y estimulante, que convertiría al jazz manouche en un camino nuevo para el desarrollo del jazz.

La fructífera relación con Django y el Hot Club fue truncada con el inicio de la primera guerra mundial, que explotó mientras el grupo se encontraba de gira en Inglaterra. El peligro obligó a Django a irse a Francia, mientras que Grappelli decidió seguir en Londres. Allí conoció y trabajó con el pianista ciego George Shearing, con quien tuvo varios años de mutua colaboración en diversos escenarios.

Finalizada la guerra, durante varios años su carrera avanzó a media fuerza. Grappelli, sin embargo, que como ser humano gozaba de un encanto y elegancia innatos, como músico tenía un talento excepcional para la improvisación, características fundamentales para ser un maestro del jazz. Ésta fue la clave que dio pie al reconocimiento que comenzó a recibir a partir de fines de la década de los sesenta, cuando finalmente comenzó a ascender. Sobre la improvisación, dijo cierta vez: “La improvisación es un misterio. Se puede escribir un libro al respecto, pero al final nadie sabe lo que es. Cuando improviso y estoy en buena forma, soy como alguien medio dormido. Se me olvida que hay gente delante de mí. Los grandes improvisadores son como sacerdotes, que están pensando sólo en su Dios”.

La vejez nunca se interpuso con su entusiasmo por la vida, que se reflejó hasta el final, en su alegre manera de tocar y pensar: “¡Retiro! No hay una palabra más dolorosa para mis oídos. La música me mantiene con vida. Me ha dado todo. Es mi fuente de la juventud”.

Su calidad humana lo impulsó siempre a compartir, por lo que gran parte de su producción musical está hecha en colaboración con diversidad de músicos,  intérpretes solistas que se sitúan en primera fila junto a su violín, para regalarnos verdaderas obras de arte, en las que el pequeño mimado de la orquesta sinfónica conversa amablemente con pianos, guitarras, vibráfonos, armónicas, saxos y cualquier otro instrumento dispuesto a crear magia, como en los siguientes temas que son parte de esta degustación musical á la carte:

  1. Nuages – Stéphane Grappelli y Django Reinhardt
  2. I Remember Django – Stéphane Grappelli y Barney Kessel
  3. Time After Time – Stéphane Grappelli y Joe Pass
  4. Isaura – Stéphane Grappelli y Baden Powell
  5. Willow Weep For Me – Stéphane Grappelli y Martin Taylor
  6. Star Eyes – Stéphane Grappelli y George Shearing
  7. How About You – Stéphane Grappelli y Oscar Peterson
  8. I Didn’t Know What Time It Was – Stéphane Grappelli y McCoy Tyner
  9. Sweet Georgia Brown – Stéphane Grappelli y Michel Petrucciani
  10. C’est Si Bon – Stéphane Grappelli y Michel Legrand
  11. Venupelli Blues – Stéphane Grappelli y Joe Vennuti
  12. I Don’t Mean a Thing – Grappelli, Smith, Asmusen, Ponty
  13. Golden Green – Stéphane Grappelli y Jean Luc Ponty
  14. French Resolution – Stéphane Grappelli y L. Subramanian
  15. A Foggy Day – Stéphane Grappelli y Yehudi Menuhin
  16. Stephane – Stéphane Grappelli y Claude Bolling
  17. Have You Meet Miss Jones – Stéphane Grappelli y Phil Woods
  18. I Concentrate On You – Stéphane Grappelli y Yo-Yo Ma
  19. Georgia On My Mind – Stéphane Grappelli y Toots Thielemans
  20. Blue In Green – Stéphane Grappelli y Gary Burton
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Arrancando el 2010 con Clásicos Jazzeados

por Nico a las Ene.12, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos

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classics in jazzEl mundo de la música clásica no tiene porque ser antagónico respecto de otras dimensiones musicales, y el jazz en particular parece serle cercano en más de un aspecto; sobre todo a partir de la aparición de un jazz que resulta notoriamente academicista y que podría denominarse de élite, aunque ante ello merecería recordar que una parte importante de las obras que componen el repertorio clásico fueron en su origen piezas de carácter absolutamente popular. Sin embargo, es también necesario reconocer una diferencia fundamental entre ambos universos musicales, que de alguna manera marca límites hasta cierto punto irreconciliables y claras fronteras. Esta diferencia radica en el hecho de que allí donde el ideal de la música clásica reside en que el intérprete ejecute la obra en cuestión lo más fielmente posible respecto de su partitura original, el jazz se deleita en cambio incorporando variaciones de todo tipo, al punto de hacer de esta característica su perfil creativo más fuerte. Esta cualidad del mundo del jazz es la que da origen a los llamados standards, composiciones que la generalidad de los intérpretes conoce de memoria y que son ejecutados una y otra y otra vez, aunque siempre de un modo diverso, al punto de que resulte difícil hallar dos interpretaciones verdaderamente similares de un mismo standard, incluso en el supuesto de haber sido ejecutadas por un mismo músico. Por otra parte, es por todos bien conocido que el padre de la música occidental, Johann Sebastian Bach  fue el primer gran improvisador de la música. Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca y una de las cimas de la música universal y del pensamiento musical occidental, epicentro de la música occidental, y uno de los grandes pilares de la cultura universal, no sólo por su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, sino también por la síntesis de los diversos estilos internacionales de su época y del pasado y su incomparable extensión. Bach es el último gran maestro del arte del contrapunto y su máximo exponente. Sus obras más importantes están entre las más destacadas y trascendentales de la música clásica y de la música universal.

La seducción que ejercen las obras de Bach en los músicos y en los oyentes de jazz no es caprichosa y tiene varias explicaciones. La más superficial, y también la menos convincente, es la exhibición de virtuosismo que demanda su ejecución. Pero, por otro lado, no es menos cierto que esa música parece la menos propicia para la improvisación. Aunque la improvisación colectiva del jazz temprano de Nueva Orleans era eminentemente polifónica, es evidente que el contrapunto imitativo (en el que las distintas voces repiten los mismos motivos melódicos a la manera de un canon), típico de algunas de las fugas de Bach, resulta difícilmente conciliable con la autonomía necesaria para manipular a discreción una melodía. El pianista ciego Lenie Tristano, que había recibido una formación clásica, creyó encontrar una relación de consanguinidad entre Bach y el jazz que procedía de su fascinación por la linealidad y los contrapuntos rítmicos. Su tema G Minor Complex, constituye la prueba definitiva del modo en que Tristano revisó productivamente la herencia de El clave bien temperado. Más o menos por la misma época, otro pianista formidable, Bud Powell, plasmó en su disco Bud! una referencia al barroco de la escuela bachiana en el tema Bud on Bach.

En esta sesión de La Quinta dedicamos la primera media hora del programa al barroco, para después abrir el abanico al máximo y viajar jazzeramente a través de obras del repertorio clásico desde Mozart hasta Joaquín Rodrigo, pasando por Chopin, Brahms, Grieg y Satie, entre otros.

  1. Spring  (Antonio Vivaldi) – Eddie Daniels
  2. Brandenburg Concerto Num. 3 Second Mov.  (J.S. Bach) – Hubert Laws
  3. Sinfonia 11 en Sol menor, BWV 797 (J.S. Bach) – Richard Galliano Quartet & Gary Burton
  4. Preludio y Fuga  Número 3 en Do Sostenido Mayor  (J.S. Bach) – The Swingle Singers
  5. Fugue in A Minor (J.S. Bach) – The Modern Jazz Quartet with Almeida
  6. Air On a G String (J.S. Bach) – Jacques Loussier
  7. Adagio (Wolfgtang Amadeus Mozart) – Paquito D’Rivera
  8. Nocturno en Mi Bemol Mayor (Federico Chopin) – Jaques Loussier
  9. Preludio en La Mayor Número 7 (Federico Chopin) – Leszek Mozdzer
  10. Hungarian Dance  (Johannes Bramhs) – Oscar Peterson
  11. Viva El Toro (Georges Bizet) – Barney Kessel
  12. Danse Norvegienne (Edward Grieg) – Django Reinhardt
  13. Pavane (Gabriel Faure) – Bill Evans
  14. Also Sprach Zarathustra ( Richard Strauss) – Eumir Deodato
  15. Preludio  en La Menor (Maurive Ravel) – Charlie Haden
  16. Gymnopedie (Erik Satie) – Herbie Mann
  17. Gymnopedie Número 1 (Erik Satie) – Hubert Laws
  18. Preludio Número 4 Opus 11 (Alexander Scriabin) – Chick Corea
  19. Concierto de Aranjuez (Joaquin Rodrigo) – Miles Davis
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