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Grappelli á la carte
por Nico a las Jun.02, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos
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Stéphane Grappelli es una figura esencial del jazz que se generó en Europa para luego tender puentes hacia América. De larguísima carrera, vivió 89 años, de los cuales más de setenta dedicó a la música. Siendo niño, su padre le regaló un violín, con el cual se inició tocando en las calles de París. Si bien luego estudió otros instrumentos, su espíritu se fundió para siempre con el violín.
Las biografías que existen sobre él indican que fue un destacado estudiante en el Conservatorio de París, donde decidió estudiar piano y saxo para ampliar sus conceptos armónicos y tímbricos. Nacido a principios del siglo XX, su obra y su maduración musical evolucionaron a la par de los tiempos que vivió. Comenzó a trabajar profesionalmente desde muy joven, como pianista que acompañaba películas del cine mudo, lo que le permitió convertir las imágenes en sonidos que luego llevaría a un mundo lleno de imágenes… el jazz.
En 1934 conoció al hombre que cambiaria completamente el rumbo de su vida, el gitano Django Reinhardt, con quien fundó el quinteto “Hot Club de France”, grupo que se formó como un verdadero rito a las cuerdas. Tres guitarras, un violín y un contrabajo era una composición nunca vista hasta entonces en un quinteto jazzero. Este rito a las cuerdas daría mucho de qué hablar, con un estilo fresco y estimulante, que convertiría al jazz manouche en un camino nuevo para el desarrollo del jazz.
La fructífera relación con Django y el Hot Club fue truncada con el inicio de la primera guerra mundial, que explotó mientras el grupo se encontraba de gira en Inglaterra. El peligro obligó a Django a irse a Francia, mientras que Grappelli decidió seguir en Londres. Allí conoció y trabajó con el pianista ciego George Shearing, con quien tuvo varios años de mutua colaboración en diversos escenarios.
Finalizada la guerra, durante varios años su carrera avanzó a media fuerza. Grappelli, sin embargo, que como ser humano gozaba de un encanto y elegancia innatos, como músico tenía un talento excepcional para la improvisación, características fundamentales para ser un maestro del jazz. Ésta fue la clave que dio pie al reconocimiento que comenzó a recibir a partir de fines de la década de los sesenta, cuando finalmente comenzó a ascender. Sobre la improvisación, dijo cierta vez: “La improvisación es un misterio. Se puede escribir un libro al respecto, pero al final nadie sabe lo que es. Cuando improviso y estoy en buena forma, soy como alguien medio dormido. Se me olvida que hay gente delante de mí. Los grandes improvisadores son como sacerdotes, que están pensando sólo en su Dios”.
La vejez nunca se interpuso con su entusiasmo por la vida, que se reflejó hasta el final, en su alegre manera de tocar y pensar: “¡Retiro! No hay una palabra más dolorosa para mis oídos. La música me mantiene con vida. Me ha dado todo. Es mi fuente de la juventud”.
Su calidad humana lo impulsó siempre a compartir, por lo que gran parte de su producción musical está hecha en colaboración con diversidad de músicos, intérpretes solistas que se sitúan en primera fila junto a su violín, para regalarnos verdaderas obras de arte, en las que el pequeño mimado de la orquesta sinfónica conversa amablemente con pianos, guitarras, vibráfonos, armónicas, saxos y cualquier otro instrumento dispuesto a crear magia, como en los siguientes temas que son parte de esta degustación musical á la carte:
- Nuages – Stéphane Grappelli y Django Reinhardt
- I Remember Django – Stéphane Grappelli y Barney Kessel
- Time After Time – Stéphane Grappelli y Joe Pass
- Isaura – Stéphane Grappelli y Baden Powell
- Willow Weep For Me – Stéphane Grappelli y Martin Taylor
- Star Eyes – Stéphane Grappelli y George Shearing
- How About You – Stéphane Grappelli y Oscar Peterson
- I Didn’t Know What Time It Was – Stéphane Grappelli y McCoy Tyner
- Sweet Georgia Brown – Stéphane Grappelli y Michel Petrucciani
- C’est Si Bon – Stéphane Grappelli y Michel Legrand
- Venupelli Blues – Stéphane Grappelli y Joe Vennuti
- I Don’t Mean a Thing – Grappelli, Smith, Asmusen, Ponty
- Golden Green – Stéphane Grappelli y Jean Luc Ponty
- French Resolution – Stéphane Grappelli y L. Subramanian
- A Foggy Day – Stéphane Grappelli y Yehudi Menuhin
- Stephane – Stéphane Grappelli y Claude Bolling
- Have You Meet Miss Jones – Stéphane Grappelli y Phil Woods
- I Concentrate On You – Stéphane Grappelli y Yo-Yo Ma
- Georgia On My Mind – Stéphane Grappelli y Toots Thielemans
- Blue In Green – Stéphane Grappelli y Gary Burton
Standards del Jazz
por Nico a las Feb.08, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos, Personajes del Jazz
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Existe una vieja receta siciliana que consiste en cocinar durante horas, en una olla con aceite, tomates con perejil y ajo. Cuando llega el momento, los tomates se tiran y el resto se mezcla con los fideos. Lo que se echa sobre la pasta es lo que queda en el fondo de la fuente. Los standards, en el jazz son como esos tomates: lo que sirve es lo que queda una vez que se los descarta. No habría jazz sin ellos, pero el jazz es, precisamente, lo que comienza una vez que el standard termina. Es decir: “Night and Day” o “All of You” son esa base imprescindible sobre la que Miles Davis, Gerry Mulligan o Keith Jarrett construirán su obra. Y esa obra –el jazz– será aquello que, a partir de “Night and Day” o “All of You”, ya no es ninguna de esas canciones, sino algo nuevo, propio y posiblemente irrepetible.
¿Qué es lo que hace que grabación tras grabación los músicos se enfrenten siempre a las mismas piezas que han sido tocadas miles de veces y logren que suenen diferentes cada vez? Los grandes maestros del jazz son capaces de reinterpretar un standard con sus cambios y acordes originales y, al mismo tiempo, hacerlo cada vez de forma diferente. El segundo quinteto de Miles Davis y el trío de Bill Evans son apenas dos ejemplos de ello. Un standard es un código mágico, una pieza que resiste el paso del tiempo y que permite un diálogo entre músicos que pueden no haberse visto nunca antes y menos aún haber conversado o ensayado para encarar un standard, una melodía que es el punto de inicio para una posterior creación.
Así como un mismo manjar preparado por distintas manos tiene su propio sabor, los standards intepretados por diferentes artistas adquieren cualidades que los distinguen. Cada pieza tiene una receta básica y para cada una intervendrá la sazón propia. En este banquete tendremos por ejemplo la chispa de Armstrong, la poesía de Evans, el éxtasis de Jarret, el gélido sonido de la trompeta de Chet y los colores vocales de crooners como Sinatra y Bennett. Ellos, junto a varios otros, darán a los temas no solamente su sabor, color y textura personales, sino también su carácter, su estado de ánimo y, finalmente, su forma de vivir y sentir.
Aquí los tienen, disfruten algunos standards de Cole Porter, Victor Young y Hoagy Carmichael:
- Billie Holiday, Django Reinhardt, Stephane Grappelli y Frank Sinatra en Night And Day
- Tony Bennett, Miles Davis y John Coltrane, The Modern Jazz Quartet, Ray Brown en All Of You
- Chet Baker, The Manhattan Project y Chick Corea en Stella By Starlight
- Carmen McRae, Bill Evans y John McLaughlin en My Foolish Heart
- Ella y Louis , Parker con la orquesta de Woody Herman, Michael Brecker y James Taylor en The Nearness Of You
- Ray Charles, Wes Montgomery y Charles Lloyd en Georgia On My Mind
El heredero de Django
por Nico a las Ene.20, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos
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De entre todos los cientos de seguidores que el gitano belga, Django Reinhardt, ha tenido en el jazz europeo, es el francés, Biréli Lagrène el que ha producido mayor impacto, y probablemente el discípulo de Django, más capacitado para seguir la estela del extraordinario “dedos de oro”, como se conocía a Django Reinhardt. Nacido en una comunidad de músicos gitanos, sorprendió a todos con un talento precoz que le permitía reproducir, nota por nota, todos los temas de su admirado e inspirador Django. Tras esta fase de aprendizaje por emulación, Biréli Lagrène fue empapándose del sonido de guitarristas como Charlie Christian, Wes Montgomery y George Benson. Vino al mundo un 4 de septiembre de 1966, en Saverne una población situada en la orilla del Zorn, al oeste de Estrasburgo, en Alsacia. Su padre era un guitarrista gitano que adoraba la música de Django Reinhart y Stephane Grappelli, con esa influencia Biréli a los cuatro años comenzó a tocar la guitarra acústica junto a su hermano, en todos los ambientes parisinos donde le daban una oportunidad. A los trece años entro por primera vez al estudio de grabación, donde registro una placa discográfica para el sello Antilles, que sorprendió a todo el mundo, no solamente por su edad sino por la madurez con la que encaraba temas del repertorio de Django como Standards del jazz.
A pesar de dominar la guitarra acústica y la técnica gitana de rasgueo, no pudo evitar ser seducido por el sonido de Jimi Hendrix, comenzando a experimentar las diferentes técnicas en la guitarra eléctrica. A los 18 años tenía un dominio completo tanto de la guitarra acústica como de la eléctrica, y día a día perfeccionaba su estilo, practicando constantemente escalas, arpegios, modos, acordes y todo cuanto le fuera útil para poder expresarse a través de su instrumento. Pero a los 19 años un evento, más bien un encuentro, fue definitivo para consolidar todos sus conceptos, conoció a Jaco Pastorius, con quien realizó giras por todo Europa, y a los 20 años grabo junto a Jaco el disco Stutgartt Aria, en el cual exploraba todo el repertorio del bajista.
En esta sesión La Quinta Disminuida viaja a través de la discografía de este guitarrista Alsaciano, que con 43 años tiene una producción amplia en todos los estilos del jazz, alrededor de una treintena de álbumes muestran la personalidad de este discípulo de Django.
La lista de temas que podrás escuchar en el programa es la siguiente:
- Douce Ambiance
- Black Market
- Satin Doll
- Donna Lee
- Berga
- Solo # 1
- Hips
- Action
- Impressions
- Days of Wine and Roses
- Babik
- Nuages
- The Lady is a Tramp
- It’s All Right With Me
- Isn’t She Lovely
- Joseph
- Hungaria
- Deauville en Ville
- The Shadow of Your Smile
- It’s Imposible
- Jack Rabbit
- Incertitude
Arrancando el 2010 con Clásicos Jazzeados
por Nico a las Ene.12, 2010, en La Quinta en la Radio, Músicos
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El mundo de la música clásica no tiene porque ser antagónico respecto de otras dimensiones musicales, y el jazz en particular parece serle cercano en más de un aspecto; sobre todo a partir de la aparición de un jazz que resulta notoriamente academicista y que podría denominarse de élite, aunque ante ello merecería recordar que una parte importante de las obras que componen el repertorio clásico fueron en su origen piezas de carácter absolutamente popular. Sin embargo, es también necesario reconocer una diferencia fundamental entre ambos universos musicales, que de alguna manera marca límites hasta cierto punto irreconciliables y claras fronteras. Esta diferencia radica en el hecho de que allí donde el ideal de la música clásica reside en que el intérprete ejecute la obra en cuestión lo más fielmente posible respecto de su partitura original, el jazz se deleita en cambio incorporando variaciones de todo tipo, al punto de hacer de esta característica su perfil creativo más fuerte. Esta cualidad del mundo del jazz es la que da origen a los llamados standards, composiciones que la generalidad de los intérpretes conoce de memoria y que son ejecutados una y otra y otra vez, aunque siempre de un modo diverso, al punto de que resulte difícil hallar dos interpretaciones verdaderamente similares de un mismo standard, incluso en el supuesto de haber sido ejecutadas por un mismo músico. Por otra parte, es por todos bien conocido que el padre de la música occidental, Johann Sebastian Bach fue el primer gran improvisador de la música. Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca y una de las cimas de la música universal y del pensamiento musical occidental, epicentro de la música occidental, y uno de los grandes pilares de la cultura universal, no sólo por su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, sino también por la síntesis de los diversos estilos internacionales de su época y del pasado y su incomparable extensión. Bach es el último gran maestro del arte del contrapunto y su máximo exponente. Sus obras más importantes están entre las más destacadas y trascendentales de la música clásica y de la música universal.
La seducción que ejercen las obras de Bach en los músicos y en los oyentes de jazz no es caprichosa y tiene varias explicaciones. La más superficial, y también la menos convincente, es la exhibición de virtuosismo que demanda su ejecución. Pero, por otro lado, no es menos cierto que esa música parece la menos propicia para la improvisación. Aunque la improvisación colectiva del jazz temprano de Nueva Orleans era eminentemente polifónica, es evidente que el contrapunto imitativo (en el que las distintas voces repiten los mismos motivos melódicos a la manera de un canon), típico de algunas de las fugas de Bach, resulta difícilmente conciliable con la autonomía necesaria para manipular a discreción una melodía. El pianista ciego Lenie Tristano, que había recibido una formación clásica, creyó encontrar una relación de consanguinidad entre Bach y el jazz que procedía de su fascinación por la linealidad y los contrapuntos rítmicos. Su tema G Minor Complex, constituye la prueba definitiva del modo en que Tristano revisó productivamente la herencia de El clave bien temperado. Más o menos por la misma época, otro pianista formidable, Bud Powell, plasmó en su disco Bud! una referencia al barroco de la escuela bachiana en el tema Bud on Bach.
En esta sesión de La Quinta dedicamos la primera media hora del programa al barroco, para después abrir el abanico al máximo y viajar jazzeramente a través de obras del repertorio clásico desde Mozart hasta Joaquín Rodrigo, pasando por Chopin, Brahms, Grieg y Satie, entre otros.
- Spring (Antonio Vivaldi) – Eddie Daniels
- Brandenburg Concerto Num. 3 Second Mov. (J.S. Bach) – Hubert Laws
- Sinfonia 11 en Sol menor, BWV 797 (J.S. Bach) – Richard Galliano Quartet & Gary Burton
- Preludio y Fuga Número 3 en Do Sostenido Mayor (J.S. Bach) – The Swingle Singers
- Fugue in A Minor (J.S. Bach) – The Modern Jazz Quartet with Almeida
- Air On a G String (J.S. Bach) – Jacques Loussier
- Adagio (Wolfgtang Amadeus Mozart) – Paquito D’Rivera
- Nocturno en Mi Bemol Mayor (Federico Chopin) – Jaques Loussier
- Preludio en La Mayor Número 7 (Federico Chopin) – Leszek Mozdzer
- Hungarian Dance (Johannes Bramhs) – Oscar Peterson
- Viva El Toro (Georges Bizet) – Barney Kessel
- Danse Norvegienne (Edward Grieg) – Django Reinhardt
- Pavane (Gabriel Faure) – Bill Evans
- Also Sprach Zarathustra ( Richard Strauss) – Eumir Deodato
- Preludio en La Menor (Maurive Ravel) – Charlie Haden
- Gymnopedie (Erik Satie) – Herbie Mann
- Gymnopedie Número 1 (Erik Satie) – Hubert Laws
- Preludio Número 4 Opus 11 (Alexander Scriabin) – Chick Corea
- Concierto de Aranjuez (Joaquin Rodrigo) – Miles Davis